en-Negocios Para el Bien Común: Emprendimiento Social

09/06/2021

Durante décadas, la filantropía y los negocios se veían como organizaciones totalmente distintas. Era mal percibido que una organización sin fines de lucro intentará comercializar algún producto o servicio para generar sus propios recursos, y por otro lado, se estipulaba que el fin último de una empresa era maximizar las utilidades de sus accionistas. En el único caso de que a una empresa le sobraran utilidades, un pequeño porcentaje de éstas podían utilizarse para donación a una organización social, o para financiar algún proyecto interno de responsabilidad social. Sin embargo, las empresas sociales, una nueva forma de hacer negocio, nos demuestra que se puede juntar lo mejor de la filantropía y los negocios para generar proyectos económicamente sostenibles, escalables y que ayuden a resolver alguna problemática social o ambiental.

Existen diferentes formas en las que una empresa social puede generar impacto de manera sostenible. La primera es directamente a través de los productos y servicios que la empresa comercializa; la segunda es a través de su cadena de valor; y la última es cediendo propiedad o empoderando a que personas en condiciones vulnerables generen sus propios proyectos productivos.

El primer esquema se da cuando el producto o servicio resuelve algún problema social o ambiental de forma directa. Tal es el caso de una empresa que vende paneles solares, sistemas de ahorro de agua, o sistemas de tratamiento de residuos. Un ejemplo, es la empresa social mexicana, Sustenta Estrategia Ambiental, la cual brinda asesoría técnica en gestión y manejo de residuos sólidos urbanos y residuos de manejo especial, atendiendo así un problema ambiental.

Asimismo, podemos encontrar en este esquema, empresas que acercan servicios a personas en situaciones económicamente vulnerables. Un ejemplo de esto, es la Empresa Social mexicana Sala Uno. Esta empresa fundada en 2011, ofrece servicios de salud visual con el propósito de dar a todos los mexicanos la posibilidad de ver bien y transformar su vida. Los problemas que atiende Sala Uno, son los altos costos de las cirugías de cataratas y otros tratamientos médicos para enfermedades oftalmológicas. Su modelo combina procesos eficientes con alto volumen de pacientes, con lo que pueden reducir los costes de las cirugías; hasta una tercera parte del promedio del mercado. Por otro lado, a través de alianzas con empresas, han podido ofrecer algunos servicios de manera gratuita, así como esquemas de cobro como meses sin intereses, o un programa de monedero de ahorro para cubrir el costo del servicio.

En resumen, Sala Uno, es un concepto de empresa social porque es económicamente sostenible, es decir, genera sus propios recursos para mantener su operación, y es social porque permite que personas en situaciones económicas vulnerables tengan acceso a salud visual, que de otra forma no tendrían; el impacto es medible y cuantificable. Así como esta empresa, existen otras que se han dedicado a buscar la manera de acercar diferentes servicios a personas en posiciones desfavorables: servicios de salud, educación, servicios financieros, de vivienda, entre otros.


Tal vez te interese: Mipymes y covid-19: estrategias de crisis. (5 cápsulas) 


El segundo esquema de empresa social, es cuando el producto o servicio no está ligado directamente con el impacto, pero sí a través de la cadena de valor. La forma más común de hacer esto, es sumando a la producción, logística o comercialización, a personas de grupos desfavorecidos, ya sean comunidades indígenas, personas con discapacidad, madres solteras, personas privadas de la libertad, personas económicamente vulnerables, entre otros. Un ejemplo es La Cana, una empresa social mexicana que se dedica a la fabricación y venta de juguetes de peluche, ropa tejida y playeras. El impacto radica en que este proyecto busca crear oportunidades de trabajo para mujeres en prisión, mediante la implementación de programas y talleres que tengan como objetivo su desarrollo personal, así como el trabajo y la capacitación para el mismo, con el fin de promover un proceso de reinserción en la sociedad. A través de estos programas, logran brindar fuentes de ingreso sustentables a estas mujeres ya que difícilmente logran conseguir un empleo productivo y digno. Adicionalmente, buscan que al obtener su libertad, las mujeres adquieran un oficio y herramientas de conocimiento laboral que les permita trabajar y convertirse en un sustento para sus familias. Nuevamente, nos encontramos con un modelo de empresa que es económicamente sostenible y que genera un impacto social medible y escalable.

Otro ejemplo es la cadena de restaurantes Toks, la cual cuenta con una variedad de proyectos productivos donde adquieren insumos directamente de comunidades productoras de diferentes regiones del país. A través de eliminar intermediarios y con esquemas de comercio justo, permiten que las familias productoras aumenten sus ingresos y mejoren su calidad de vida.

El tercer y último esquema, es cuando se empodera a que personas en condiciones vulnerables generen sus propios proyectos productivos, o que en otras palabras se conviertan en emprendedores. Werby Parker, una empresa norteamericana que se dedica a la fabricación y comercialización de lentes recetados y lentes de sol, cuenta con un programa llamado "Buy a Pair Give a Pair" ("Compra un Par, Dona un Par"), en el cual capacitan y brindan de herramientas sobre salud visual a personas de comunidades económicamente desfavorecidas con la finalidad de que puedan realizar diagnósticos de visión dentro de sus comunidades para recetar y vender lentes. Lo que hace este programa es empoderar a que las personas abran sus propias clínicas de lentes recetados. Werby Parker utiliza parte de las utilidades que genera en el mercado norteamericano para cubrir los costos de distribución y poder vender a sus nuevos aliados los lentes a precio de coste de fabricación para que ellos a su vez, los puedan ofrecer a su comunidad a precios muy accesibles.

Como hemos visto, existen diferentes formas en las que un negocio puede ser económicamente sostenible y escalable, al mismo tiempo que genera un impacto social o ambiental. Si quieres desarrollar tu empresa social, no dudes en acercarte a programas especializados como el Diplomado de Emprendimiento Social del Centro de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial, CEDE, y Diplomados Ibero de la Ibero Ciudad de México.


Por: Diego Martínez de Velasco Amaro

Coordinador Centro de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial.